Ambulancias en España: sistemas y organización regional
Sirenas encendidas, luces intermitentes, socorristas en acción. En España, las ambulancias representan la primera línea en la gestión de las emergencias sanitarias. Además de garantizar el traslado de pacientes estables, pueden convertirse en unidades móviles de primeros auxilios o en verdaderos servicios avanzados de cuidados intensivos. Se trata de un sistema complejo, regulado tanto a nivel estatal como autonómico, que integra vehículos especializados, personal cualificado y protocolos de vanguardia.
El marco normativo
El pilar de la regulación española es el Real Decreto 836/2012, que actualiza y sustituye al anterior RD 619/1998. Este decreto incorpora la norma europea UNE-EN 1789:2007+A2:2015, definiendo con precisión los equipamientos, las categorías de vehículos y las competencias profesionales. La norma UNE-EN 1789 regula las dimensiones de la celda sanitaria, los sistemas de sujeción y las pruebas de choque, fijando estándares elevados para cada tipología.
Una de las novedades introducidas por el decreto es la obligación para las ambulancias asistenciales (tipos B y C) de disponer de sistemas de transmisión de datos y GPS. Es una muestra de la integración digital del sistema de emergencias español, que asegura comunicaciones en tiempo real con las centrales 112 o 061 de cada comunidad autónoma.
Las categorías: del transporte programado a los cuidados intensivos en el territorio
Como señala Grup La Pau, en España existen dos grandes grupos de ambulancias: las médicas y las no médicas. Dentro de cada grupo se distinguen diferentes subtipos.
Ambulancias no médicas
Las ambulancias no médicas están destinadas al traslado de pacientes, pero no están equipadas para proporcionar asistencia sanitaria durante el trayecto. Es el caso, por ejemplo, de los traslados a centros de rehabilitación. Dentro de esta categoría se incluyen dos subtipos:
- A1: vehículos no asistenciales para traslados programados de pacientes en camilla, de uso individual. Se emplean, por ejemplo, para altas hospitalarias o para el acceso a centros sanitarios para pruebas o tratamientos.

- A2: también no asistenciales, destinadas sin embargo al transporte colectivo de pacientes, siempre que no padezcan enfermedades infecciosas o contagiosas.

Ambos subtipos requieren la presencia de un conductor con certificación profesional en transporte sanitario. En caso necesario, puede añadirse un asistente con la misma cualificación. A menudo gestionadas por operadores privados, cuentan con un equipamiento básico (botellas de oxígeno, sistema de aspiración, camilla) y pueden activar las señales luminosas únicamente en caso de necesidad clínica.
Ambulancias médicas
Estas ambulancias están diseñadas para proporcionar atención sanitaria a los pacientes durante el trayecto. Los principales subtipos son:
- B: ambulancias de emergencia con soporte vital básico (SVB). Constituyen el núcleo operativo del sistema, disponibles 24/7 y dotadas de equipos de monitorización, desfibrilador semiautomático (DEA), ventilación y administración de fluidos. La tripulación está compuesta por dos Técnicos en Emergencias Sanitarias (TES), capacitados para gestionar urgencias y traslados tras intervenciones médicas.
- C: conocidas como Unidades de Cuidados Intensivos Móviles. Ofrecen servicios avanzados y vitales durante el traslado. Deben contar, como mínimo, con un conductor con formación profesional específica y un enfermero cualificado. Si es necesario, también puede estar presente un médico. Estos vehículos garantizan auténticos cuidados intensivos sobre ruedas, con ventiladores, monitores multiparamétricos, fármacos vitales y desfibrilador manual.
Modularidad y especializaciones regionales
En muchas grandes ciudades se están desarrollando servicios pediátricos y neonatales avanzados. Las ambulancias pediátricas (integradas en el SEM pediátrico o en el 061 autonómico) están equipadas con incubadoras móviles, monitores neonatales y personal especializado.
Funcionan en red con hospitales de segundo nivel y, si es necesario, cuentan con el apoyo de helicópteros sanitarios, activados en función de la distancia o de la dificultad del terreno.
Conclusión
El sistema de emergencias español se caracteriza por una fuerte descentralización territorial y un uso cada vez mayor de la tecnología (GPS, telemetría). Desde los traslados más sencillos hasta las ambulancias móviles de cuidados intensivos, todo el dispositivo demuestra un alto nivel de organización, competencia y seguridad. Comprender su funcionamiento significa poner en valor el trabajo diario de médicos, enfermeros y técnicos que salvan vidas en todo el territorio nacional.

